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-REENCARNACIONES/ SIDA-
No puedo recordar
cuántas veces he muerto.
Moriré una otra vez
que será la primera.
Y volverá el terror,
la inservible batalla.
Ya no la guillotina
ni el orgasmo en la horca.
No el adormecimiento
de los miembros transidos
sobre el cuerpo en el hielo
ni la suprema prueba
del achicharramiento.
Nada de los leones,
la fiebre en el pantano,
o las inquisiciones.
No la tuberculosis
devorando el oxígeno,
ni carcomiente lepra
desmembrando los dedos.
No caeré de nuevo
cuando se abra la puerta
del coche que galopa
barrancos en la niebla.
Muerte nueva e igualmente
cruel. Mis miembros,
invadidos por los corpúsculos,
los medicuchos del imperio.
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